Historia de Alta Gracia

Cabecera departamental, Alta Gracia, tiene más de 400 años de historia: nacida como una próspera estancia jesuítica, hoy es la ciudad más importante de Córdoba. Posee una característica rara entre las ciudades de América sólo comparable con algunas existentes en el territorio de Chiquitos de Bolivia, que fueron en el pasado misiones de los jesuitas.  Esta característica es que la estancia agroindustrial dio origen a la ciuad y quedó colocada en el centro urbano.
Lo que era la explanada procesional frente a la iglesia de la estancia es hoy la plaza principal, rodeada por la iglesia, la residencia jesuítica, el edificio de los talleres u obraje y el tajamar. Este conjunto está ahora fragmentado por las calles urbanas.


El crecimiento de la ciudad de Alta Gracia, está directamente vinculado con los vaivenes de esta propiedad agrícola que surge como merced de Juan Nieto en 1588, que muere en 1612 heredándolo su esposa quien se casa luego con Alonso Nieto de Herrera y quien llama a la estancia Nuestra Señora de Alta Gracia. A la muerte de su esposa y sin tener herederos, ingresa a la Compañía de Jesús a quien lega la propiedad por escritura pública en 1643.
En el período jesuítico (1643-1797) se levanta el conjunto edilicio dedicado a las actividades industriales y agrícola-ganaderas para sostén del Colegio Mayor de Córdoba. En 1767 con la expulsión de los jesuitas, como el resto  de sus propiedades, ésta pasa a la Junta de Temporalidades hasta 1773, cuando es vendida en licitación pública.
Luego e suceden varios propietarios siendo uno de los más destacados Santiago de Liniers, Virrey del Río de la Plata que la habitó un corto tiempo hasta su muerte en 1810: fue mantenida por sus herederos hasta 1820. El siguiente y último propietario José Manuel Solares dispuso a su muerte (1868) el parcelamiento de la estancia y su distribución, “a los pobres de notoria honradez” en tanto que la casa principal quedó en manos de Telésfora Lozada.
Así nace la villa que fue municipio en 1900 y en 1940 se convirtió en ciudad.
Alta Gracia fue favorecida por un clima benigno y la llegada del ferrocarril, que marcó una nueva etapa en su desarrollo. En la primera mitad del siglo XX era la elegida por las familias tradicionales porteñas como lugar d everaneo a partir de la inauguración del Hotel Sierras y su Casino en 1914.
Hoy es un importante centro turístico a partir del aprovechamiento de los balnearios y durante todo el año se reiteran las visitas al conjunto jesuítico o a la gruta de la Virgen de Lourdes.


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